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5 claves para sobrevivir a una mudanza

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5 claves para sobrevivir a una mudanza

5 claves para sobrevivir a una mudanza

Hay muchas razones para mudarse: la necesidad de mayor espacio para la familia, un cambio laboral, una situación económica diferente... y todas ellas pueden llevar consigo momentos de nervios o cierto estrés que pueden verse incrementados por la organización logística que supone una mudanza.  Sin embargo, todo dependerá de cómo nos lo planteemos y de nuestra actitud para convertir esta experiencia en algo positivo con el fin de disfrutar, ilusionarnos con nuestro nuevo hogar y pensar cómo vamos a personalizarlo.

En este sentido, dicen los expertos que la clave para sobrevivir a una mudanza es tomársela con tranquilidad, aceptar que no todo saldrá cómo habíamos previsto, organizarse con antelación y ser flexibles ante los cambios. A continuación te contamos cinco sencillas claves, no solo para sobrevivir a ella, sino para convertirla en una experiencia emocionante cuyo resultado final será estrenar nuestra nueva casa.

1.- Planifica previamente.

Esta será una buena forma de evitar el estrés y los nervios durante todo el proceso. Empieza a organizar la mudanza al menos con un mes de antelación. No es necesario comenzar a empaquetar todo con tanto tiempo, pero sí prepararnos para ello: comienza, por ejemplo, por organizar tus cajones y quedarte solo con lo imprescindible, o por organiza los menús diarios teniendo en cuenta lo que tienes en el frigorífico y el congelador, para no tirar nada en el momento del traslado.

2.- Un buen momento para hacer limpieza

Las mudanzas son un buen momento para hacer limpieza y deshacerse de objetos, muebles o ropa que sabemos que ya no vamos a usar. Si te organizas con tiempo, puedes vender lo que ya no te sirva: a amigos, familiares o a través de las numerosas aplicaciones de venta de segunda mano que existen actualmente. Lo que no vendas, regálalo o dónalo a alguna organización que pueda necesitarlo. ¡Esta puede ser una gran oportunidad para hacer los cambios que siempre habías querido y que, en una nueva casa, sí son posibles!

3.- Cuando hay niños

Cuando en una mudanza hay niños, debemos ser especialmente cuidadosos a la hora de que no asocien este momento con sentimientos de agobio o ansiedad. Este también será un cambio importante para ellos, por eso es fundamental hacerles sentir partícipes de las decisiones que tomamos y que vivan la experiencia como algo divertido.  Podemos organizar una cadena humana para ir llenando cajas, dejarles que se hagan cargo de pequeñas tareas (como organizar sus juguetes y decidir qué querrán llevarse o regalar), o planificar con ellos cómo decoraremos su nuevo dormitorio. Un vez que vean sus cosas en la nueva casa, comenzarán a sentir el lugar como propio.

4.- Cuenta con una empresa (o amigos) de confianza

Busca con tiempo y localiza la agencia o empresa de mudanzas que mejor se adapte a tus necesidades. En estos casos no es recomendable buscar la más barata si después vamos a pagarlo caro en salud y tranquilidad, así que invierte en una cosa tan importante como que trasladen tu vida entera en cajas y confíaselo a la que mejor servicio y, sobre todo, mayor confianza te ofrezcan.
Aunque siempre podemos llamar a amigos y familiares para que nos ayuden, las empresas de mudanzas ofrecen servicios completos de embalaje y traslado, una opción que puede resultar muy cómoda para evitarnos el tedioso trabajo de buscar nosotros las cajas y el material para embalar o reclutar a personas de nuestro círculo cercano para hacerlo.

Si te decantas por profesionales del sector de las mudanzas, exige un presupuesto previo por escrito y un contrato en el que queden claramente reflejadas las condiciones en las que se realizará el trabajo, estipulando qué responsabilidades se les podrán exigir en caso de que haya retrasos, desperfectos en las cajas o enseres que se trasladen, así como cualquier otro imprevisto.

5.- Descansa bien el día antes y afronta el trabajo con energía

El día de la mudanza será duro, así que duerme bien la noche antes y madruga porque, aunque el día antes parezca que está todo listo, siempre quedan mil cosas por hacer. Haz una última revisión de todos los rincones, la cocina, los baños, etc. y prepara una maleta con lo imprescindible para pasar la primera noche o los primeros días una vez lleguemos a la nueva casa. En ese momento, y aunque todas las cajas estén etiquetadas, no encontrarás nada. Date un par de días par desembalar tranquilamente sin el agobio de abrir desordenadamente las cajas en busca de algo que necesites con urgencia.

Finalmente, piensa que, aunque la experiencia de pasar por una mudanza sea dura, la recompensa, sin duda, merecerá la pena.  Ahora se abre todo un mundo de oportunidades para redecorar, cambiar, actualizar y convertir la nueva casa en tu nuevo hogar… Una labor ilusionante, ¿verdad?

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