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Guía práctica para entender la factura de la luz

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Guía práctica para entender la factura de la luz

Guía práctica para entender la factura de la luz

Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), solo un 11% de los ciudadanos entiende completamente su factura de la luz. Muchos no saben, por ejemplo, que en el importe que abonan se incluyen dos pagos distintos -uno a la empresa distribuidora y otro a la comercializadora- y otros, la gran mayoría, en general no tienen claro alguno (o ninguno) de los conceptos desglosados que incluye el documento.
Y es que, para qué engañarnos, comprender qué es lo que nos están cobrando por la electricidad que consumimos es todo un reto. Sin embargo, si lo que queremos es mejorar nuestro recibo de la luz, el primer paso es entenderlo. Sólo así podremos comparar, ver las ofertas y empezar a ahorrar.
Lo importante es saber que siempre, independientemente del tipo de tarifa elegido, nuestro recibo de la luz incluye dos importes fundamentales: el importe fijo, basado en la potencia contratada, y el importe variable, que depende del consumo. A estos dos cargos fijos habrá que añadir impuestos, el alquiler de los contadores eléctricos y los servicios adicionales que tengamos contratados, si fuera el caso.
De esta forma, la potencia fija contratada -por disponer del servicio de suministro eléctrico- se paga independientemente de si consumimos más o menos energía, incluso si no consumimos nada en todo el mes. Eso sí, sabiendo que se paga un coste por cada kW contratado y por cada día de suministro, este concepto debe aparecer indicado claramente en la factura, bien en €/kW/día, en €/kW/mes o en €/kW/año. La potencia mínima para una vivienda suele ser de 3,45 kW, aunque la media de España es de 4,6 kW, y dependerá de si cuentas con aparatos eléctricos que utilizan mucha potencia, ya que entonces será necesario contratar más potencia que la media.

Además de este coste o término fijo -regulado por el Gobierno-, el otro importe principal en tu recibo de la luz es el consumo eléctrico (o término de energía), es decir, el coste por el consumo eléctrico real realizado durante el período de facturación. O lo que es lo mismo, lo que pagas por la electricidad consumida en tu vivienda, que se mide en kilovatios/hora (kWh).

En este punto quizá sea donde más podemos hacer por nuestra parte para ahorrar en la factura mediante hábitos que reduzcan el consumo, pero también comparando los precios del kWh que las empresas comercializadoras ofrecen para cada una de las tarifas eléctricas, para, de esta manera, contratar el precio en €/kWh más ajustado por cada kWh consumido.

Además, tenemos que fijarnos no sólo en cuánto consumimos, sino también en cuándo se produce en nuestro caso el mayor consumo de electricidad. Precisamente lo que diferencia una tarifa de otra se basa en esto, ya que existen una tarifa normal, es decir, un único precio en €/kWh para las 24 horas del día, los 365 días del año; una tarifa nocturna, con discriminación horaria, en la que se aplica un precio más caro (precio punta) para las horas diurnas y un precio más barato (precio valle) para las horas nocturnas, y una tarifa llamada "de tres períodos", en la que existen tres precios distintos, según el día y la hora de la semana, y se distingue entre precio punta, precio llano y precio valle, de mayor a menor importe.

OTROS CONCEPTOS
Existen otros cargos en los que debemos fijarnos en nuestro recibo eléctrico para tener claro el importe final de la factura: el alquiler de los contadores, el impuesto eléctrico y el IVA. En el primero de ellos hay que saber que los contadores eléctricos para medir el consumo son propiedad de la empresa distribuidora. En nuestra factura nosotros pagamos un precio de alquiler mensual según la tarifa contratada, y en este caso el importe también está regulado por el Gobierno. Y aunque estos contadores sean de la empresa distribuidora, nosotros, como consumidores finales, pagamos el alquiler a la comercializadora.

Además, el impuesto eléctrico, fijado desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo para todos los consumidores en su factura de electricidad, está fijado en el 4,864% sobre una base imponible de 1,05113 y se aplica sólo sobre el consumo y la potencia. En la factura puede venir expresado como Importe x 1,05113 x 4,864 o Importe x 5,11269632%, aplicado, como decimos, a la suma del importe del término fijo y del término de energía, incluidos los descuentos si los hubiera.

El último concepto incluido en la factura de la luz es el IVA, que, como en muchos otros servicios, es del 21% sobre la suma del total de la factura.

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