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Consejos para no naufragar al contratar un crucero

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Consejos para no naufragar al contratar un crucero

Consejos para no naufragar al contratar un crucero

En los últimos años ha habido un importante crecimiento en la oferta de cruceros. Las navieras inauguran nuevos barcos, añaden nuevas escalas y puertos, y cada vez hay un mayor número de opciones para que cada uno encuentre su crucero perfecto, ese que encaja con su estilo de viaje, sus gustos personales y, también, con su presupuesto.
Y precisamente por eso resulta difícil decantarse por uno en concreto. A la hora de hacerlo, nos surgen muchas dudas antes de tomar la decisión: ¿es mejor un buque grande o más pequeño?, ¿cuántos días es ideal contratar?, ¿qué naviera debo elegir?, ¿las excursiones fuera del barco están incluidas en el precio?, ¿qué tipo de camarote es mejor?, ¿y el itinerario?
Lo primero que debemos tener en cuenta antes de elegir es saber de cuántos días disponemos, con el objetivo de definir el crucero sumándole los días de vuelo o traslado al lugar de destino. La oferta suele oscilar entre las 3 noches (lo que se conoce como minicruceros) hasta más de 3 meses (lo que se conoce como vuelta al mundo). El crucero estándar, y el más contratado, estaría entre las 7 y 10 noches.

El segundo punto a tener en cuenta será decidir qué queremos ver o visitar. Una vez que sabemos dónde queremos ir, tendremos que comprobar qué cruceros se mueven por esas zonas y qué navieras ofrecen cruceros, teniendo siempre en cuenta las temporadas. Así encontraremos más ofertas y mejores precios, ya que en verano las navieras centran sus cruceros en el Mediterráneo y, en invierno, suelen dirigirse al Caribe.

También es importante estudiar las escalas del viaje y cuánto tiempo se permanece en cada una de ellas, ya que eso nos permitirá planificar nuestras excursiones con anterioridad.

Los barcos de crucero se clasifican por su tamaño o tonelaje, categoría y año de construcción. Con respecto al tamaño, pueden ser de tres tipos: barcos de crucero pequeños (hasta 10.000 toneladas y entre 300 y 800 pasajeros), barcos de crucero medianos (de 10.000 a 40.000 toneladas y entre 800 y 1.900 pasajeros) y barcos de crucero grandes (de 40.000 toneladas a más de 100.000 y entre 1.900 y hasta más de 3.000 pasajeros).

Cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, suelen ser más divertidos los que tienen mayor tonelaje y número de pasajeros y, sin embargo, ofrecen mejores rutas y destinos los de menor tonelaje, ya que pueden llegar a puertos más inaccesibles por su menor tamaño.

Las categorías de los buques y los cruceros son similares a los de los hoteles, y existen desde 3 hasta 6 estrellas.

Aunque no parezca importante, otro factor a tener en cuenta es el año de construcción del barco, un detalle decisivo puesto que los buques fabricados antes del año 2000, por ejemplo, no cuentan con los avances técnicos que hacen más cómoda la navegación, como los estabilizadores que evitan el movimiento del barco o las hélices que facilitan entrar y salir a puerto.

Por último, es fundamental elegir el barco conociendo de antemano cuáles son los idiomas a bordo, ya que esto puede hacernos mucho más agradable la experiencia, o, por el contrario, hacer que la vida en el barco sea mucho más complicada.

También es importante saber elegir el tipo de camarote y su ubicación. Lo más recomendable es seleccionar camarotes por encima de la línea de flotación del barco y situados en su área central, ya que esto amortigua mucho el movimiento del barco y la oscilación. Lo mejor es que, a ser posible, esté alejado de las zonas comunes (ascensores, lavandería, piscina…) y, preferentemente, lejos del área de popa, donde normalmente se sitúa la sala de máquinas del barco.

Además, tendremos que fijarnos en si nos interesa reservar camarote interior (sin balcones, ventanas u ojo de buey, pero siempre a mejores precios), exterior (con o sin balcón, y con un amplio abanico de precios), suites (con mayores dimensiones y servicios de lujo), individuales, dobles, triples y hasta cuádruples (estas últimas, pensadas para grupos y con precios muy interesantes por persona).

Por último, y también importante a la hora de elegir un crucero, es considerar el precio de este, incluyendo las tasas de embarque y los posibles extras. Adelantémonos y reservemos con tiempo, ya que los descuentos por reserva anticipada suelen ser considerables. Al precio final deberemos sumar costes del transporte a la terminal de salida del crucero y las propinas obligatorias. No olvides comprobar qué moneda se usa a bordo (dólares, euros, libras…), ya que este aspecto puede influir en el precio final del viaje.

Normalmente podremos encontrar buenos precios contratando el crucero por internet, pero es recomendable hacer la reserva desde las webs de agencias especializadas, que siempre ofrecerán todas las garantías.

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